Contrastes Atitecos



¿Qué es un contraste? Voy a buscar en la Real Academia Española…Ya está: Después de “acción y efecto de contrastar”, que no esperaba menos de la primera entrada del diccionario, tenemos como segunda entrada “Oposición, contraposición o diferencia notable que existe entre personas o cosas”. Entonces me pregunto con qué contrasta Santiago Atitlán y me respondo: con mi visión manchega del mundo.

Santiago Atitlán es una ciudad de tamaño medio, de unos 45.000 habitantes, de estilo de otras que podemos visitar en Castilla La Mancha como Puertollano, Cuenca o Tomelloso. Las diferencias o contrastes que encontramos entre ellas son notables. Mirando por mi ventana me encuentro con un lago de 130 kilómetros cuadrados, 5 veces la superficie de nuestro querido embalse de Contreras. Es lo más parecido a la llanura manchega que suelo ver desde la ventana de Albacete, porque enseguida me topo con 3 volcanes de alturas descomunales: San Pedro, Tolimán y Atitlán. Desde aquí donde estoy a la cima de este último hay 2.000 metros de diferencia. ¿Sabéis lo que es eso? Es como subir de nadar en la playa a esquiar a Sierra Nevada en un abrir y cerrar de ojos. Y aquí, en contraste con la Mancha, LLUEVE.

Los contrastes más significativos que encuentro, sin embargo, no son geográficos. Son los que están en las costumbres de la gente. Me alucina ver cómo niños y mayores se pasan el día comiendo bolsitas de chucherías, helados o refrescos. Incluso en los colegios, en el recreo, lo habitual es que los chavales compren bolsas de “chatarra” (que es como llaman a las miles de variedades de maíces fritos y cacahuetes tostados). ¿No se han dado cuenta de la increíble calidad y variedad de frutas que rebosa en su mercado? Ah, claro! Se me había olvidado que por televisión no anuncian manzanas ni piñas.

Sobre el mismo tema me hago siempre también una pregunta cuando estoy en las escuelas: ¿no se ve un poco raro que niños de primaria estén manejando dinero cada día para comprar sus tentempiés? Ah, claro! No recordaba que la mayoría de ellos maneja dinero cada semana o cada día cuando venden sus pulseras por las calles.

A veces se me olvida que no tenemos la misma cultura, pero la realidad me golpea y me lo recuerda. Me lo recuerda cuando veo a todas las chicas vestidas con su corte y su güipil. Las europeas y norteamericanas hemos jugado a las modas y tenemos armarios variados compuestos de faldas, pantalones, vestidos, blusas, camisetas, pantalones cortos, bermudas, y así podría llenar renglones. Aquí las mujeres llevan corte y güipil. No he atinado todavía a saber si es elección o imposición, elegancia o tradición. Como todo, tendrá sus ventajas y sus inconvenientes. Alimenta una industria del tejido y del telar que sustenta también la economía turística de la zona al mismo tiempo que es una condena de vestimenta. Sólo las muy independientes o las muy pobres visten vaqueros y camisetas.

Los primeros días que observaba esta vestimenta, con un cuello redondito y con el corte largo hasta los pies, se me figuró que la mujer atiteca es muy pudorosa y no debe enseñar ni un ápice de su cuerpo. Cual fue mi sorpresa cuando una tarde en el embarcadero, en la zona donde lavan la ropa las mujeres, descubrí que después de lavar los trapos sucios no tenían ningún inconveniente en quitarse las ropas mojadas y bañarse. Desnuditas se lavaban, sin hacer exhibición pero sin mostrar complejos. No tienen vergüenza de su cuerpo. Entonces pensé en sus ropas: se trata de tradición y de elegancia.

Para impresionada de verdad, cómo me quedé el primer día que comenzamos los talleres. La persona responsable, después de hacer sus presentaciones, miró a los presentes sonriendo y hablando muy bajito, como siempre hacen, dijo que íbamos a proceder a rezar cada uno a su Dios. Y se marcaron un Padre Nuestro ante la atónita y lo más respetuosa mirada de los españoles allí reunidos. La religión es sumamente importante para este pueblo. Tras este momento nos presentaron a bombo y platillo, como si fuésemos estrellas de rock y nos dieron un aplauso. Pensándolo ahora veo mucho más coherente dedicar los aplausos a educadores y formadores que a estrellas de rock, pero a mi mente educada por los medios de masas le cuesta un poco entenderlo.

También marca un contraste exagerado la forma de tratar a las personas, los profesores y los formadores. Todo son muestras de afecto y agradecimientos. Me he dado cuenta de que cuesta muy poco y es mucho más gratificante que andar todo el día como si estuviésemos enojados. A nosotros nos llega a agobiar un poco tanto azúcar. Pero es innegablemente más dulce que tanto vinagre…

Hablando de cómo se trata a los profesores, también hablaré de cómo tratan los atitecos a los niños. Aquí nunca se oye regañar. Cuando vas por la calle, en el patio del colegio o en el parque jamás oyes a una madre histérica gritando “No hagas eso, no te comas la tierra, no subas allí que te vas a caer” y el largo etcétera que podéis imaginar o escuchar con sólo salir a la calle en nuestro país. Aquí nadie regaña. Cada uno es responsable de sí mismo. Y el que no que arree.

Todos estos contrastes y muchos más son los que nos hacen descubrir cosas cada día, permiten maravillarnos con una cultura diferente, alimentan nuestras conversaciones cada noche con las anécdotas del día. Muy importante es ahora que nos centremos en descubrir también el POR QUÉ de estas actitudes. Tomar las cosas buenas e incorporarlas a nuestra mochila. Denunciar los abusos, comunicar las incoherencias, informar de las creencias erróneas que transmiten la televisión y la sociedad de consumo que tanto mal hace a esta sociedad. Pero CÓMO hacerlo. Cómo comunicar que hay que vivir la espiritualidad pero que no es preciso vender tus tierras para pagar el diezmo al pastor. Cómo explicar lo positivo de apoyarse en la familia y de tomar las decisiones conjuntamente y al mismo tiempo ver la parte negativa de someterse a las decisiones de un patriarca o de un líder vecinal. Cómo convencer a un pueblo de que los caramelos estadounidenses que anuncian por televisión no es precisamente lo más sano que pueden comer. Difícil. Y cómo explicar todo esto a la sociedad manchega con sus costumbres, sus tradiciones (cada día más olvidadas) y sus influencias. Más difícil todavía.

Paz Almendros (Albacete). Joven Cooperante de tres meses. Programa de Jóvenes Cooperantes 2011 (JJCC 2011) de la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha

Convocatoria Docentes Solidarios 2015

Proyecto: Docentes Solidari@s 2015Docentes Solidarios 2014 en GuatemalaEl equipo de...

2 replies added

Leave your comment

*