Datos preocupantes sobre la educación en Guatemala

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En el inicio del curso escolar 2012, la preocupación por el descenso en la tasa neta de escolarización en las escuelas ha sido uno de los principales tema de conversación en las reuniones que hemos tenido con docentes y personal educativo en Guatemala.

Las causas parecen ser diversas, y estamos pendientes de los datos finales que nos aporte el MINEDUC para saber si la tendencia iniciada hace dos años se mantiene o mejora el número de alumnos/as inscritos y la calidad de la educación ofrecida.

Os dejamos el enlace a un artículo de investigación realizado por El Periódico de Guatemala, realizado por Asier Andrés, que aporta información sobre datos de escolarización en los últimos años.
http://elperiodico.com.gt/es/20120206/investigacion/207581/

La matriculación en primaria cayó a los niveles de 2004

Por primera vez desde 1992, las tasas de cobertura escolar en preprimaria y primaria se degradaron 2 años consecutivos. La política de gratuidad y Mifapro generaron una demanda de educación en 2009 que el Estado no pudo sostener.
El Presidente que llevó por bandera la política social cerró su gestión el 14 de enero con un discurso en el que resaltó la estabilidad macroeconómica, el buen momento por el que atraviesa la banca y las multimillonarias incautaciones al crimen organizado. Durante la presentación al Congreso de su cuarto informe de labores, Álvaro Colom realizó una sola referencia a los logros de su gestión en materia educativa. El mandatario recordó que durante su mandato la matriculación en el ciclo básico aumentó más del 100 por cien.

Y efectivamente, entre 2008 y 2011 el porcentaje de jóvenes de entre 13 y 15 años que están escolarizados pasó del 37 al 43 por ciento. Si al comienzo del pasado Gobierno solo 167 mil alumnos estaban matriculados en básico en centros públicos, en 2011 la cifra ascendió a 336 mil. De hecho, por primera vez, el sector público contó con más estudiantes de básico que el privado.

Pero en su último discurso, el presidente optó por subrayar lo bueno y obviar cifras no tan positivas. Su administración logró mejoras sólidas en la cobertura del ciclo básico gracias a la política de gratuidad implantada en 2008 y la prioridad que se le dio a la construcción de centros educativos para ese nivel: 576. Sin embargo, los ciclos educativos a los que la gran mayoría de población pobre solo puede acceder –la prepimaria, en menor medida, y sobre todo, la primaria– no solo no mejoraron sus registros, sino que retrocedieron.

El segundo año de gobierno, 2009, invitó a pensar que la administración de Colom lograría universalizar el ciclo primaria, uno de los escasos Objetivos del Milenio de Naciones Unidas que Guatemala estaba en condiciones de cumplir. La tasa de escolarización neta alcanzó el 98.3 por ciento; es decir que de cada 100 de niños de 6 a 12 años que había en el país en 2009, menos de 2 no estaban matriculados en la escuela (este indicador no incluye a los estudiantes que sí están escolarizados en primaria, pero tienen una edad mayor).

Pero al año del “boom” le siguieron los de la depresión. En 2010 la tasa de matriculación en primaria cayó al 95.8 y en 2011, según el primer cálculo que ha difundido el Ministerio de Educación (Mineduc), este indicador se ubicó en el 92.7.

Este porcentaje es aún preliminar porque, según informó la directora de la Planificación (Diplan) del Ministerio, Claudia Monterroso, sí tienen cuantificados los alumnos matriculados, pero el Instituto Nacional de Estadística (INE) aún no les ha proporcionado un cálculo exacto de cuántos niños en edad de acudir a primaria existen en el país.

Sin embargo, la tendencia a la baja es clara y desde 1992 nunca se habían registrado 2 años consecutivos de descenso en la cobertura escolar. De confi rmarse la tasa del 92.7 por ciento, la cobertura de primaria habría retrocedido a los niveles de 2004.

CAÍDA EN PÁRVULOS

En la preprimaria la situación es similar. Al asumir la presidencia, Colom encontró este nivel considerado crucial para mejorar el desempeño de los niños en primaria– con una cobertura neta del 49 por ciento. Gracias a la gratuidad la aumentó al 56 por ciento en 2009 y la dejó en 2011 en el 47.4 por ciento, según el cálculo preliminar. De nuevo, un retorno a los niveles de 2005.

Además, la mayoría de indicadores de calidad en primaria también se degradó, aunque en menor medida. Si bien el Mineduc aún no cuenta con las cifras de 2011, las tasas tienden a la baja: en 2010 el indicador de repitencia aumentó hasta el 29 por ciento y en primero de primaria pasó del 22 por ciento en 2009 al 32 por ciento en 2010. La retención –el porcentaje de alumnos que permanece escolarizado experimentó una pequeña caída: del 93.8 de 2008 al 93.7 de 2010.

Claudia Monterroso, directora de Diplan, reconoce que la tasa neta de escolarización cae desde hace 2 años, sin embargo, asegura que se debe a que muchos de los nuevos estudiantes que ingresaron al sistema en 2009 estaban en “sobre-edad” y por tanto no son contabilizados en este indicador (solamente se incluye a los estudiantes que tienen menos de 12 años).

Sin embargo, el índice que sí abarca a todos los alumnos de primaria sin importar su edad: la tasa de escolarización bruta, también disminuyó de 118 por ciento (de 2009) a 113 por ciento en 2011. El mismo nivel que a fi nales de la administración de Óscar Berger.

En el informe ¿En dónde están los ausentes?, que el Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi ) realizó para Unicef en 2011, se asegura que el retroceso de la cobertura en primaria era algo previsible y que el propio Mineduc previó que ocurriría algo semejante cuando se declaró la gratuidad. Los investigadores citan un estudio de la Diplan titulado Ejercicio de proyección de matricula y tasas de cobertura 2009-2016,en el que se señala que los efectos de eliminar el costo de matriculación se diluirían muy pronto si no se acompañaban de “intervenciones expansivas” por parte del Estado.

EFECTO GASEOSA

En cifras absolutas, en 2009 se matricularon en primaria 2 millones 384 mil alumnos. En 2011 fueron 2 millones 371 mil; un descenso de unos 13 mil niños. Pero esta caída esconde grandes diferencias entre unos departamentos y otros. Y fueron precisamente en las áreas a las que llegó masivamente el programa de transferencias condicionadas Mi Familia Progresa (Mifapro) donde la cobertura de primaria se vio más afectada.

En Alta Verapaz, entre 2008 y 2009, el crecimiento de la matriculación en primero de primaria fue el más alto jamás registrado: un 20 por ciento, según los cálculos de Icefi basados en las estadísticas del Mineduc. Pero desde entonces la cobertura no dejó de caer.

En 2011 los matriculados en Alta Verapaz fueron 49 mil 200; es decir, 16 mil menos que los inscritos en 2009. En segundo de primaria sucedió algo similar: 4 mil niños menos se matricularon entre 2010 y 2011.

Las cifras evidencian que el “boom” de 2009 no solo no pudo sostenerse en el tiempo, si no que una cuarta parte de los nuevos inscritos apenas permaneció un año en el sistema educativo. Los índices de repitencia también se dispararon. En municipios como Fray Bartolomé de las Casas, Chahal o Raxhujá solamente entre 2009 y 2010 aumentaron alrededor del 10 por ciento.

Cifras equivalentes se registran en Huhuetenango, Quiché y San Marcos. En otros departamentos de Occidente como Totonicapán o Sololá, ni siquiera se registró en 2009 aumento significativo de la matricula.

En Totonicapán, que tiene a todos sus municipios dentro de Mifapro desde hace 4 años, solamente se inscribieron en 2009 unos 900 niños más que en el año anterior en primero de primaria. Y en 2011, en este departamento, ingresaron al sistema educativo 16 mil 500 alumnos, los mismos de hace 12 años, lo que augura una caída importante en la tasa de escolarización neta cuando el Mineduc cuente con ella.

SE PERDIERON EN LA ESCUELA

Para Enrique Maldonado, investigador de Icefi , resulta evidente la existencia de una generación de niños y jóvenes que, estimulados por la gratuidad y las transferencias condicionadas, ingresaron a la escuela, pero que han tardado poco en ser expulsados.

La avalancha de nuevos estudiantes degradó los ya de por sí precarios niveles básicos de calidad y alejó de la primaria a más alumnos de los que atrajo el Gobierno al estimular la demanda. “Antes se debió reforzar la oferta”, señala Maldonado. “Hemos sido el último país de Latinoamérica en aplicar estos programas y sabíamos que esto podía pasar, pero igual cometimos el error. Lo importante es que estamos a tiempo de corregir, pero tiene que ser ya, debemos invertir ya en calidad”, agrega.

Claudia Monterroso, de la Diplan, reconoce que “se creó la expectativa entre muchos padres de que la educación nos les costaría un centavo”. Sin embargo pronto se dieron cuenta de que la escuela tiene costos muy superiores a los de la matrícula: ropa, zapatos, útiles escolares o tiempo de trabajo perdido. La funcionaria añade que muchos de los nuevos alumnos tenían sobre-edad; niños de 11 a 13 años que no tardaron en desertar al notar que no aprendían y volvieron a trabajar. “A ellos no se les dio una atención específica”, puntualiza.

“Si se aumentan los servicios, pero no su calidad, en un algún momento ese esquema se tiene que caer. Es evidente que la gente no encontró lo que buscaba en la escuela”, concluye la funcionaria.

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